22 agosto 2022

Cuando ves a Brad Pitt en Troya, lo que realmente quieres conseguir no es su físico

Edu

Crees que quieres un gran físico, pero tal vez no sea eso.

El ejemplo que me gusta utilizar para explicar este concepto es el del físico de Brad Pitt en 'Troya' (2004). Un físico que dio mucho que hablar en su momento, y no es para menos.

Fue admirado, envidiado, y deseado por muchos. Desde chavales imberbes de quince años hasta hombres de pelo en pecho ya entrados en la cuarentena. El físico de 'Aquiles' se convirtió en un físico de referencia en la primera década de este siglo para decenas de miles de hombres.

Brad Pitt interpretando a Aquiles en 'Troya' (2004).

Yo apenas tenía dieciocho años cuando se estrenó 'Troya', y recuerdo pensar que Brad Pitt había superado el físico que hasta ese momento era mi referencia: el de 'El club de la lucha' (1999), película de culto a la cual le dedicaré un artículo en algún momento. No es para menos.

Brad Pitt interpretando a Tyler Durden en 'El club de la lucha' (1999).

Tal vez tu creciste en esa época, como yo, y este artículo te traiga recuerdos de tu adolescencia y esos años de transición de niño a hombre. De intentar encontrar tu sitio en el mundo y a la vez creer en cierta medida, y pretender en otra, que lo sabías todo.

O tal vez por aquel entonces ya fueses un hombre hecho y derecho que se aproximaba rápidamente a la crisis de los cuarenta, o se encontraba inmerso en ella, y pensases que si Brad podía tener ese físico a los cuarenta... ¡No todo estaba perdido!

Puede que fueses un niño, pero aún así recuerdas la película y lo mucho que te impactó Aquiles, aquel guerrero legendario.

En cualquiera de los casos...

¿Y si te dijese que lo que realmente quieres no es su físico?

Aquiles tiene una gran autoestima, es un hombre muy seguro de sí mismo y de sus habilidades y, además, posee un muy alto estatus social. Es admirado y querido por sus hombres y temido por sus enemigos.

Es un guerrero. Es aguerrido y valiente. No le teme a nada, ni a nadie.

Aquiles dando un discurso a los mirmidones, Troya (2004).

Pero no es agresivo, es un hombre tranquilo y sereno, que no se suele alterar. Marca sus límites sin necesidad de ladrar, y todos saben lo que tolera y lo que no, incluso los más poderosos.

Y sí, además es bello y musculoso, y eso siempre ayuda. Pero no nos llamaría la atención sin todo lo demás. Sería una cáscara vacía. Seguro que conoces a alguien así.

Son su presencia y su carácter lo que le hacen especial, no su cara y sus músculos.

La buena noticia es que puedes adquirir muchas de las características de Aquiles.

La cara no, lo siento.

El gimnasio es un buen sitio por donde empezar, y no sólo por los músculos. Pero tienes que enfocarlo de la manera adecuada. Te voy a explicar cual es.

Ve al gimnasio a entrenar para la vida.

No se trata sólo de trabajar los pectorales y los bíceps. No lo haces sólo por la imagen que ves en el espejo, ni mucho menos por los 'likes' en Instagram o las palmaditas en la espalda de amigos y colegas de profesión.

Entrenar a tu cuerpo es una forma de disciplinar a tu mente.

Vuelve a leer esa frase, es importante.

Entrenar con constancia y una buena planificación te aportarán disciplina y capacidad de sacrificio. No rendirte a mitad de una serie porque tus músculos queman y tus pulsaciones suben te aportará tolerancia a la incomodidad.

Seguir entrenando en épocas de estancamiento te aportará perseverancia. Hacerlo cuando la vida te lo pone difícil: obligaciones laborales y/o familiares, falta de tiempo y ganas, incluso lesiones...Te aportará resiliencia y respeto por ti mismo.

Cumples con lo que te propones, no te fallas a ti mismo cuando las circunstancias no te favorecen. Eso dice mucho de ti.

El autor disciplinando a su mente.

Y sí, además estás más a gusto con tu aspecto físico, y eso se nota.

Pero la clave son esa disciplina, capacidad de sacrificio, perseverancia, resiliencia y respeto por ti mismo que has ganado mientras disciplinabas a tu mente, entrenando tu cuerpo.

Por eso siempre digo que entrenar no es una cuestión meramente física, va mucho más allá.

¿Y lo mejor?

Cuando ves que eres capaz de disciplinar a tu mente, confías más en ti mismo y en tus habilidades, y eso se nota en cada cosa que haces y dices. Es un 'aura' que llevas siempre contigo.

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Comentarios

  1. Me ha gustado el artículo, ese hábito de ir a entrenar sobre todas las cosas se puede decir que es lo único que me mantiene cuerdo a día de hoy, son de esas cosas que no le permito negociar al mono que me susurra al oído que intenta destrozar mi autoestima. Me ha gustado tu blog y esperando nuevos artículos.

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